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El relato que hace la autora en este libro, evoca imágenes tan reales que no es díficil percibir incluso olores y colores de esa Morelia tan añorada.
La descripción tan detallada de cada aspecto de la vida de los habitantes de esta ciudad hace 50 años, de las costumbres y tradiciones, de edificios y casonas, entre otros detalles, hace que la mente reproduzca una ciudad tan diferente a la que hoy tenemos, tranquila, romántica y con costumbres familiares muy arraigadas y edificaciones que tal vez hoy ya no existen, pareciendo qque se refiere a otra Morelia que, sin embargo, sin estar, sigue presente.
Esa Morelia tradicional y costumbrista, de mitad del siglo XX, sin lugar a duda, merece ser recordada en este libro, sin embargo, la Morelia actual, moderna y agitada y bulliciosa también tiene su encanto, combinado con el señorio de ciudad colonial con modernidad, lo que ha hecho nuestra ciudad una combinación singular, admirada por nacionales y extranjeros.
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